sábado, 9 de mayo de 2020

Aprendiendo de... La lucha contra la depresión





Un dato impactante: 350 millones de personas sufren de depresión en el mundo, una de las enfermedades más extendidas del siglo XXI. Alfonso Basco, director de la Consultora Impactoring y autor del libro "Un Mundo sin Depresión: Historias para la superación de la enfermedad del siglo XXI" nos habla sobre esta enfermedad. 
 
"El ser humano merece la pena y la vida merece la pena" Alfonso Basco. 
 
 Editorial Kolima: 914458006. 
 Facebook: https://www.facebook.com/mundosindepr... - RRSS: Alfonso Basco

sábado, 2 de mayo de 2020

¿QUE TE PIERDES VIENDO SOLO TU REALIDAD?

LOS TRES CIEGOS Y EL ELEFANTE
(Antigua fábula india)

Érase una vez seis hombres sabios que vivían en una pequeña aldea.
Los seis sabios eran ciegos. Un día alguien llevó un elefante a la aldea. Los seis sabios buscaban la manera de saber cómo era un elefante, ya que no lo podían ver.
Ya lo sé, dijo uno de ellos. ¡Palpémoslo!. Buena idea, dijeron los demás. Ahora sabremos como es un elefante. Así, los seis sabios fueron a "ver" al elefante. El primero palpó una de las grandes orejas del elefante. La tocaba lentamente hacia adelante y hacia atrás. El elefante es como un gran abanico, gritó el primer hombre. El segundo tanteó las patas del elefante. Es como un árbol, exclamó. Ambos estáis equivocados, dijo el tercer hombre. El elefante es como una soga. Éste le había examinado la cola.
Justamente entonces el cuarto hombre que examinaba los finos colmillos, habló: El elefante es como una lanza.
No, no, gritó el quinto hombre. Él es como un alto muro, había estado palpando el costado del elefante. El sexto hombre tenía cogida la trompa del elefante. Estáis todos equivocados, dijo. El elefante es como una serpiente.
No, no, como una soga.
Serpiente.
Un muro.
Estáis equivocados.
Estoy en lo cierto.
Los seis hombres se ensarzaron en una interminable discusión durante horas sin ponerse de acuerdo sobre cómo era el elefante.

Moraleja: Las personas opinamos en función de nuestra experiencia personal y por eso siempre creemos que tenemos la razón. Si analizas esta fábula verás que los demás, pensando distinto a nosotros y viendo las cosas desde otro punto de vista, también pueden tenerla. Nunca menosprecies otras creencias, otras formas de ver la vida, pues a menudo, la verdad absoluta no existe y todo depende del color del cristal con que se mire.

APRENDIENDO DEL ENEGRAMA con ALMUDENA GÓMEZ MUÑOZ






Un tema realmente apasionante y del que muchos, seguro, habéis oído hablar y los que no, esta es una muy buen ocasión para descubrirlo: El ENEAGRAMA. 

Mi mentora, ALMUDENA GÓMEZ MUÑOZ, nos da todo tipo de detalles sobre esta potente y reveladora herramienta. Poneos cómodos  y escuchad, que el tema tiene mucha miga. 

www. almugmcoach.com

AUTORES RECOMENDADOS 

Risco y Hudson: Test de Riso y Hudson. Volver a tus 18-25 al realizarlo :-)

David Daniels: Eneagrama esencial.

Helen Palmer.

Claudio Naranjo. 

Óscar Ichazo.


Borja Vilaseca.

viernes, 1 de mayo de 2020

SI CONFIAS LLEGARÁ EL DIA EN QUE SI PODRÁS

Es mi primera publicación me gustaría compartir con vosotros este fragmento del libro “Déjame que te cuente” de Jorge Bucay. Cuando lo leí por primera vez me di cuenta de que nunca hay que darse por vencido porque cada día, tus habilidades, valores , objetivos pueden ser diferentes. Nunca digas no puedo, descubre la magia de decir, aún no lo he conseguido.
Había una vez un niño muy curioso, sensible e inquieto que fue al circo y se quedó maravillado al ver la actuación de un gigantesco elefante. En el transcurso de la función, el majestuoso animal hizo gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Durante el intermedio del espectáculo, el chaval se quedó todavía más sorprendido al ver que la enorme bestia permanecía atada a una pequeña estaca clavada en el suelo con una minúscula cadena que aprisionaba una de sus patas.
“¿Cómo puede ser que semejante elefante, capaz de arrancar un árbol de cuajo, sea preso de un insignificante pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros del suelo?”, se preguntó el niño para sus adentros. “Pudiendo liberarse con facilidad de esa cadena, ¿por qué no huye de ahí?”, siguió pensando el chaval en su fuero interno.
Finalmente, compartió sus pensamientos con su padre, a quién le preguntó: “¿Papá, por qué el elefante no se escapa?” Y el padre, sin darle demasiada importancia, le respondió: “Pues porque está amaestrado.” Aquella respuesta no fue suficiente para el niño. “Y entonces, por qué lo encadenan?”, insistió. El padre se encogió de hombros y, sin saber qué contestarle, le dijo: “Ni idea”. Seguidamente, le pidió a su hijo que le esperara sentado, que iba un momento al baño.
Nada más irse el padre, un anciano muy sabio que estaba junto a ellos, y que había escuchado toda su conversación, respondió al chaval su pregunta: “El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a esa misma estaca desde que era muy, muy, muy pequeño.” Seguidamente, el niño cerró los ojos y se imaginó al indefenso elefantito recién nacido sujeto a la estaca.
Mientras, el abuelo continuó con su explicación: “Estoy seguro de que el pequeño elefante intentó con todas sus fuerzas liberar su pierna de aquella cadena. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguió porque aquella estaca era demasiado dura y resistente para él.” Las palabras del anciano provocaron que el niño se imaginara al elefante durmiéndose cada noche de agotamiento y extenuación.
“Después de que el elefante intentará un día tras otro liberarse de aquella cadena sin conseguirlo”, continuó el anciano”, llegó un momento terrible en su historia: el día que se resignó a su destino.” Finalmente, el sabio miró al niño a los ojos y concluyó: “Ese enorme y poderoso elefante que tienes delante de ti no escapa porque cree que no puede. Todavía tiene grabado en su memoria la impotencia que sintió después de nacer. Y lo peor de todo es que no ha vuelto a cuestionar ese recuerdo. Jamás ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Está tan resignado y se siente tan impotente que ya ni se lo plantea."
  

jueves, 30 de abril de 2020

ESE ALGO MÁS

LUGAR;Centro de la ciudad de Madrid, concretamente, el túnel, de poco más de 200 metros,  que atraviesa la rotonda de la Puerta de Toledo.
MOMENTO; Sobre las 20:00 horas. De vuelta a casa. En ese instante en el que vas cerrando una jornada laboral  intensa  y comienzas a desconectar, cantando a todo trapo en el interior de tu coche.
SUCESO; Conductor despistado, o deslumbrado por el Sol, que se equivoca de carril y a la salida del túnel te lo encuentras, inesperadamente delante de tus narices,  camino de  chocar frontalmente contra ti.Gracias a Dios, todos supimos reaccionar. Él, corrigiendo el rumbo, el conductor que me seguía frenando y yo orillando el coche. Al final  todo quedó en un susto ... y  algo más.
Ese algo más es la reflexión, que creo que deberíamos compartir  todos los  afortunados, que podemos contar,  como mera anécdota, un suceso que terminó bien,  pero que  podría haber terminado regular, mal, fatal o peor. 
Después de lo ocurrido, yo sólo tenía ganas de llorar pero no lo hice. Decidí continuar con mi vida como si no hubiese ocurrido nada. ¡Serán los nervios! - Me dije.
Desde ayer no he dejado de darle vueltas, no al suceso,  si no a mi forma de reaccionar. A esa decisión de seguir, sin mirar atrás, como si no hubiera pasado nada. Hoy quiero pararme porque estoy seguro de que sí pasó algo. Pasó que hoy puedo decir que  puedo ver, que hoy puedo oler, que hoy puedo bailar, que hoy  puedo correr, que hoy puedo abrazar,...  ¿ Le parece poco? ¿Me parece poco? Puedo cantar, puedo besar, puedo escribir, puedo reír, ... Hoy, ahora puedo hacerlo. No lo sé mañana o después, pero ahora, hoy, sí.

¿Por qué somos tan ignorantes que no sabemos valorar todo lo que tenemos y somos ahora?
¿Por qué pensamos que el mañana será nuestro cuando sólo podemos interactuar con el presente?

Yo ya he cumplido con la obligación de compartir con usted, ese algo más, después de haber experimentado un suceso que terminó bien. Ahora con su permiso me voy a cantar, a bailar, a sonreír, a correr,..., a vivir.